Naming para empresas: el bautismo de fuego

 

El naming, qué momento. Antes que el logo, y antes casi que cualquier otra decisión, hay que colocar un nombre a la empresa. Y este es un momento crucial, porque el nombre acabará por definir muchísimos aspectos que afectarán a la propia cultura de la empresa. Hay que ser valientes y positivos, pero… también hay que tener presente que gran parte de las posibilidades del éxito de un proyecto dependen de un buen naming, así que, sí, es muy importante no equivocarse.

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Los gerentes y directores de marketing con frecuencia no reconocen la trascendencia de este momento, pero resulta muy aconsejable dejar en manos de profesionales esta decisión. O al menos, dejarse asesorar por ellos.

El nombre de la empresa será el primer mensaje que la marca dirija a su público potencial. Este momento supone un auténtico bautismo de fuego, en donde debemos emocionar por vez primera al target. Entendamos el concepto“emocionar” como “dejar huella” en la mente de nuestro público. Si desde el principio el público no siente nada en absoluto respecto a lo que le estamos comunicando, nos descartará, y ya será muy difícil volver a remontar el vuelo.

A la hora de pensar en un buen nombre, saber a quién nos dirigimos es muy importante, pero no es lo único. Que sea recordable y corto, distintivo, creativo, que incluya algún guiño al sector en el que se mueve la empresa, o que se encuentre libre en el registro de marcas, son tan solo algunos de los múltiples factores que hay que tener en cuenta.

Un ejercicio de naming supone una disciplina estratégica bastante compleja que en Yellows estamos acostumbrados a trabajar.

 

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